Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo y
esta biodiversidad deriva precisamente de su amplia gama de climas tropicales,
podemos encontrar climas o biomas terrestres que van desde el bosque tropical
lluvioso o pluviselva, que abarca toda la amazonia, gran parte de la Orinoquía
y la región del Darién-Chocó; bosque
nublado o montañas tropicales en la región andina (que en sus cumbres más altas
se dan los páramos, nieves perpetuas o glaciales); sabanas o praderas
tropicales tanto en la región de los llanos orientales como en la costa caribe (y el valle del río Cauca),
intercaladas estas con bosques tropicales de baja altitud (bosque seco
tropical), que también se presenta en los piedemonte (sin sobre pasar los 1000
msnm) de cada una de las tres principales cordilleras que presenta el país,
hasta semidesiertos en el Huila y en la parte centro-norte de la península de
La Guajira (que comparte con Venezuela). Las regiones insulares de Colombia
(San Andrés, Providencia, Malpelo, Gorgona y Gorgonilla, entre otras) también
presentan biomas de bosque seco tropical.
El bosque seco tropical en Colombia ha venido sufriendo un
deterioro progresivo; para el año 2006 aún se conservaban unas 120000 has en
forma de pequeños parches desconectados entre sí, se estima que inicialmente
cubría una extensión de más de 8’146.000 hectáreas, representando algo más del
7.3% del territorio continental del país (cuya extensión es de 1’141.748 km2 de
área emergida). Lo más preocupante es que tan sólo el 28% de lo que queda, es
decir el 0.4% de lo que había, está presente en el Sistema Nacional de ÁreasProtegidas (SINAP), debido a que la gran mayoría de la cobertura actual de
bosque seco se encuentra en fincas y propiedades privadas productivas.
El sistema de parques
nacionales de Colombia cubre cerca de 10 millones de ha. De éstas solamente
41.100 ha., es decir el 0.4%, incluyen áreas donde se involucra parcialmente
ecosistemas secos. En esta información no se consideran parques en zonas secas
que corresponden a ecosistemas playeros, de manglares y ciénagas.
La principal razón de este fenómeno ha sido la falta de
políticas claras que regulen el aprovechamiento de estas áreas, ya que
históricamente, como lo demuestran los datos, se ha “permitido” una extinción
paulatina de estos bosques. Solo hasta hace unos pocos años (década y media
aproximadamente) el estado colombiano ha venido realizando grandes esfuerzos
administrativos por hacer frente a este problema, no obstante a ello, en la
práctica, no se reflejan mayores resultados; sobre todo porque la ciudadanía en
general aún no ha tomado plena conciencia de la verdadera importancia que reviste
para el bienestar de las generaciones futuras la preservación de biomas como
éste, que presta, gratuitamente (como es costumbre de nuestra madre
naturaleza), una inimaginable cantidad de servicios ambientales. Es
inmensamente necesario hacer un gran esfuerzo para vincular y motivar a los
diferentes sectores con el fin de asegurar la conservación de lo poco que queda
de este bosque.




